Desde niño, soñaba con montar en una Cafe Racer con mi novia de pasajera. Gracias a la tienda de alquiler, este sueño se hizo realidad. El dueño es muy entendido, amable, honesto y servicial. Podría cobrarte de más por cada pequeño detalle, pero no lo hace por pura generosidad, y esto refleja su forma de gestionar el negocio. Su objetivo no es ganar más dinero, sino ofrecer la mejor experiencia posible, y lo consigue con creces. No solo no me cobró por la tarjeta de memoria de la GoPro, sino que también nos proporcionó cargadores y otros accesorios sin coste alguno. De hecho, olvidamos nuestro cargador en la tienda de alquiler, y condujo más de 15 minutos para encontrarnos y devolvérnoslo. Una dedicación inigualable. Mientras nos indicaba las rutas, se notaba que se pasaría horas respondiendo a nuestras preguntas o mostrándonos diferentes caminos para asegurarse de que tuviéramos la mejor experiencia. A todos los italianos, tanto locales como turistas, les encantan las motos; incluso paré varias veces para hablar de ellas con la gente. Podría hablar durante horas sobre lo preciosas que eran las motos y el paisaje, pero eso daría para otra reseña. Era la primera vez que montaba en moto en Italia, y la tercera vez en mi vida, y fue facilísimo. Alquilé Vespas en Roma y Nápoles durante este mismo viaje; ambas estuvieron bien y sin problemas, pero aun así no se comparan con la tienda de alquiler. ¡Tengo muchísimas ganas de volver! Recomiendo esta tienda de alquiler al 100%.
Joe BDic. 10, 2025










































































